la Cage
Crear una aeronave de Vuelo Libre que tuviese las cualidades de pilotaje del
ala delta, placer, precisión,
elegancia y que, plegada, cupiese dentro de una mochila, como el parapente, podía
parecer imposible.
Es esta apuesta la que ha cumplido Jean-Louis Darlet al inventar la Cage.
Del parapente se ha conservado la parte más visible, la
vela. Sus órganos de pilotaje (los frenos) han sido ventajosamente reemplazados
por un sistema ingenioso y eficaz que permite pilotar el ala sin crear resistencias
parásitas. La Cage no tiene frenos, acelerador ni trims... Del ala delta
se ha conservado el principio del pilotaje por control directo de la incidencia
de la vela, tanto en cabeceo como en alabeo, pero tan solo el principio, puesto
que la vela no se halla unida rígidamente a una barra de control, pero
tan solo el principio, puesto que la vela no se halla unida rígidamente
a una barra de control.
De esta doble herencia ha nacido una aeronave original que no es asimilable
ni a un delta ni a un parapente -y que exige pues, una formación específica-,
que otorga a su piloto un control muy fino de la incidencia del ala y, por consiguiente,
un placer en vuelo y una seguridad activa excepcionales.
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